viernes, 1 de noviembre de 2013

Toni Catany


Toni Catany murió el 14 de octubre de 2013, a los 71 años. Era mallorquín y uno de los mayores fotógrafos contemporáneos. 

Le conocí no hace mucho en Barcelona, donde vivía, en una feria de libros de artista en la que participaba para darme a conocer a fotógrafos y editores. Pasó por allí, se detuvo ante mi mesa y se puso a ver mis grabados. Los observó con mucha atención, una y otra vez, me hizo algunas preguntas de tipo técnico... no recuerdo qué. Me contó que tenía en su casa catálogos del Foto Club de París impresos con heliograbados y me dijo que volvería para mostrármelos. Al día siguiente apareció cargado con dos viejos volúmenes y me mostró aquellas pequeñas fotos centenarias impresas en tonos variados. Después de hablar un rato me dijo, sonriendo, que le gustaría que hiciese algunas planchas de fotografías suyas y nos volvimos a ver, esta vez en su casa, para hablar del tema. 

En su piso del carrer Nou de la Rambla me enseñó su laboratorio, fotografías antiguas y modernas, libros y publicaciones. Me sorprendió lo ordenado que tenía todo, lo bien que trataba y almacenaba sus obras. Sabía dónde tenía cada cosa. Hablamos del tipo de imágenes que podríamos hacer, a quién podía interesar... Quedamos en que se lo pensaría. Poco después me llamó y me concretó el encargo. No era sencillo: se trataba de pasar a heliograbado unos calotipos hechos en Mallorca a finales de los setenta, que me mandó por correo, y unos archivos digitales recientes de la India y Camboya.

DOS CALOTIPOS
Empecé por los calotipos, sobre todo porque me encantó la idea de poder unir los dos principales procedimientos fotográficos de Fox Talbot. Se lo expliqué a Toni y le propuse hacer una carpeta de heliograbados de calotipos en homenaje a Talbot que incluyese un texto-comentario. No le convencí: la idea le gustaba pero pensaba que estas cosas sólo las apreciamos unos pocos.



Toni Catany. Llucalcari Nadal 79 (I). 1979. Negativo de papel. 11x15,5 cm.


Llucalcari Nadal 79 (I). 2012. Heliograbado


Al principio no acababa de gustarme la textura que producía el negativo de papel, me parecía excesiva para el tamaño de las imágenes (11x15'5 cm aprox.); le propuse aplicar una sustancia grasa que lo hiciese más transparente para reducir el "ruido", pero me dijo que lo había probado alguna vez y no le había satisfecho el resultado (posiblemente también le horrorizase el hecho de engrasar sus negativos de papel).

 
 
Toni Catany. Llucalcari Nadal79 (II). 1979. Negativo de papel. 11x15,5 cm.


Llucalcari Nadal79 (II). 2012. Heliograbado


Después empecé a entender y apreciar esa textura y también detalles como aquella mancha amarillenta que filtra el paso de la luz, el pequeño pliegue en la esquina inferior... entendí que el calotipo es fotografía por partida doble: por una parte es huella de la luz que viene del objeto y, por otra, es huella de la luz que atraviesa el objeto  en el que se ha fotografiado, con su estructura interna, sus accidentes y anotaciones al dorso ("Llucalcari Nadal 79"). Las bases transparentes como el vidrio o el celuloide eliminarían después esa textura reduciendo la imagen a la luz que entra por el objetivo, y limitando la textura a la del granulado de las sales sensibles y la del papel soporte de la copia. Añadí un discreto margen negro al positivo y, para estructurar la superficie del cobre, utilicé el betún de judea pues quería el granulado más fino posible para no aumentar la textura. Tras consultarle realicé las matrices (en realidad, Toni dejaba bastante libertad y normalmente le parecían bien mis propuestas). Por último hice la tirada de 12 copias sobre papel Arches con una mezcla de negro y sepia cálido que sugiere el tono de las calitipias. Quedó contento y me prometió que cuando le entregase los que faltaban me daría una copia firmada de cada uno.

 



TRES IMÁGENES FOTO-DIGITALES  
A pesar de su gusto por la fotografía tradicional, el laboratorio y los procesos antiguos, hacía tiempo que Toni trabajaba con cámaras digitales. Supongo que eso le permitía trabajar de una manera más libre e inmediata, viajar con menos peso, trabajar las imágenes sobre el terreno, prescindir de la parafernalia del laboratorio químico, centrarse más en la toma... Antes de su último viaje a la India se compró una Leica digital, no recuerdo qué modelo; en la India se la robaron dándole el tirón desde una moto. Me pareció tremendo aunque él no le dio demasiada importancia: según me dijo, no le convencía demasiado esa máquina. 

Toni me envió, via Internet, cuatro imágenes digitales de las que luego seleccionamos tres. Las dos primeras, de la India: una de los templos jainas de Palitana y otra de un paisaje nocturno. La tercera imagen era de uno de los templos hinduistas de Angkor, en Camboya. 



Toni Catany. Arbres d'India. Imagen foto-digital


Esta toma, me contó, la hizo casi denoche, lo que generó un granulado que resulta muy atractivo en la imagen pero muy complicado de pasar a heliograbado. Realicé varias pruebas fallidas antes de obtener, con sólo un fragmento de la imagen, un resultado satisfactorio. Me resulta enigmático el movimiento curvilíneo de las luces frente a la quietud de los árboles.



Toni Catany. Palitana. Imagen foto-digital


La gran cantidad de pequeños detalles en Palitana, exigía probablemente un formato mayor. Me intrigan las figuras: el saludo sereno del personaje de la derecha y el aire apresurado del otro, que por su corpulencia, parece un hombre.



Toni Catany. Angkor. 2010. Imagen foto-digital.

Esta imagen fue la más sencilla de realizar, pero la finura del betún de judea y el mordido, mayor del necesario, produjeron algunas calvas que exigieron bastante retoque.




LOS POSITIVOS DIGITALES
El problema del heliograbado a partir de imagen digital se reduce a la realización del positivo, pero ésta no es sencilla. Tras probar sin éxito unos positivos verdosos que van bien para el para el platino-paladio, tuve que comprarme una impresora de inyección y los soportes traslúcidos adecuados; probar los positivos rojizos que recomiendan algunos (que no funcionaron); comprar un juego monocromático de tintas pigmentadas; conseguir hacer funcionar los programas para la realización de las curvas correspondientes a cada tinta; engañar a la impresora para que imprimiese con cartuchos ajenos, cosa que no siempre se consigue a la primera... todo bastante  laborioso aunque al final conseguí lo que buscaba, siempre con la referencia de los positivos tradicionales sobre película sensible. Lo que he vuelto a comprobar es que no sirven las recetas de otros, que cada cual debe ajustar todas las operaciones a su sistema de trabajo y que para ello debe siempre empezar de cero.



Arbres d'India. Positivo digital para heliograbado. 18x24cm.

 
Palitana. Positivo digital para heliograbado. 15,7x28cm.


Angkor. Positivo digital para heliograbado. 18,9x25,2 cm.


El caso es que con todo ese trajín y el nacimiento de mi segunda hija se me acabó el tiempo y dejé de poder ir al taller. Visité a Toni en Barcelona para darle los calotipos, y mostrarle las pruebas de estado digitales. Le expliqué que tenía que cerrar el taller. Quizá me vio algo afligido y, por consolarme, me dijo que yo al menos tenía una familia, mientras que él estaba "sol com un mussol". Un poco para hacerme perdonar, le regalé un heliograbado mío y me dijo que lo expondría en su futuro museo de Lluchmajor. Al despedirme le prometí que en cuanto pudiese le entregaría las estampas que faltaban. 

Me hubiera gustado llevárselas a Mallorca y visitar su museo, aunque ya me había contado con tristeza que la cosa se estaba demorando, que había desaparecido el dinero asignado. Espero que ahora, una vez muerto, los responsables políticos sientan vergüenza y aceleren su realización. Por mi parte, espero poder acabar pronto las estampas que faltan y llevarlas, junto con los cobres, al Centre Internacional de Fotografia Toni Catany.